Un ex empleado del Departamento de Estado fue condenado el viernes a prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional por espiar para Cuba, mientras que su esposa fue sentenciada a más de cinco años tras las rejas por ayudarlo a robar secretos de estado.
El juez federal Reggie Walton dijo que Kendall y Gwendolyn Myers merecían largas condenas por traicionar a su país.
Kendall Myers dijo, en una explicación de 10 minutos sobre su conducta, que su objetivo era pasarle a los cubanos información sobre políticas de Estados Unidos hacia Cuba, una nación que teme a Washington por su oposición al régimen de la isla.
El hombre de 73 años señaló que no tenía la intención de hacerle daño a Estados Unidos cuando robó secretos de estado.
El juez dijo que estaba "desconcertado", pues no podía entender cómo los Myers pensaban que no estaba perjudicando a su país dado el nivel de antagonismo entre Estados Unidos y Cuba.
