Por Mercedes García / Bitácora Cubana
Durante los últimos meses hemos visto con preocupación la tendencia de algunos grupos opositores al régimen cubano de alinearse dentro de lo que ellos llaman “una nueva etapa en la disidencia cubana”. Esta “nueva tendencia”, según sus propulsores, pretende ser un enlace entre el pueblo y la Asamblea del Poder Popular, estrategia ésta que no es nueva y que ha probado ser un fracaso cuando ha sido puesta en práctica por otros grupos disidentes.
La “naciente tendencia” se basa en los supuestos “cambios” que, según ellos, ha realizado recientemente el régimen castrista en términos de la liberación de presos políticos y la “participación” de la Iglesia Católica cubana en ese proceso, la no encarcelación de nuevos disidentes por su lucha cívica y la intención del gobierno de realizar cambios económicos de forma inmediata.
Lamentable y desafortunadamente, no creo que a estas alturas ningún opositor que se precie de serlo pueda continuar confiando en la supuesta “nueva tendencia de cambio” del régimen castrista, así como de su “buena fe” para con el pueblo, los presos políticos, ni para con los disidentes y opositores pacíficos cubanos.
Por supuesto que se entiende el “cansancio” inherente a tantos años de difícil lucha y la necesidad física y psicológica de todos los cubanos por divisar aunque sea una pequeña luz al final del largo túnel por el que hemos caminado a partir del triunfo de la revolución en nuestra patria. Pero igualmente alertamos ante los peligros de creer en cuentos de hadas, promesas vanas y/o estrategias desesperadas del régimen castrista con el único propósito de perpetuarse en el poder. Hasta el momento, la realidad ha sido que ninguna de las promesas se han materializado, las mentiras han continuado y la represión en contra de disidentes y opositores se ha recrudecido en vez de desaparecer o simplemente menguar.